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De la Resiliencia a la Relevancia: ¿El Próximo Despegue de Venezuela?

26 de febrero de 2026 por
De la Resiliencia a la Relevancia: ¿El Próximo Despegue de Venezuela?
Cesar Enrique Mora Contreras


Un reciente artículo de investigación de McKinsey & Company, titulado Resilience to relevance: The next Philippines’ takeoff?, ofrece un examen de la trayectoria económica y el potencial de Filipinas. Este estudio no es solo un análisis de un caso nacional; es una fuente de lecciones fundamentales y aplicables universalmente para otras naciones en desarrollo o con grandes reservas de potencial latente.

El informe de McKinsey identifica una dualidad en el camino hacia el crecimiento sostenido: la resiliencia y la relevancia global. El estudio subraya que Filipinas, al igual que muchas economías en desarrollo, ha demostrado una resiliencia notable, una capacidad inherente para capear crisis económicas, políticas y desastres naturales. Esta fortaleza probada es esencial para la supervivencia y la estabilidad.

Sin embargo, el argumento central del estudio es que la resiliencia por sí sola, aunque admirable, conduce solo a la recuperación, no al verdadero despegue económico. El crecimiento sostenido, la prosperidad a largo plazo y la capacidad de influir en la economía global —el verdadero "takeoff"— solo se alcanzan mediante la búsqueda activa y estratégica de la relevancia global. 

Esto implica ir más allá de la simple capacidad de recuperación para enfocarse en la creación de ventajas competitivas a nivel mundial, la integración en las cadenas de valor globales de alto nivel y el desarrollo de sectores con potencial de exportación e innovación significativos.

Estas dinámicas ofrecen un espejo para otras naciones que buscan transformar su potencial en prosperidad tangible, como es el caso de Venezuela. Para un país con enormes recursos naturales y humanos, la lección pareciera que es clara: la resiliencia ante las crisis es solo el punto de partida. 

El desafío y la oportunidad radican en diseñar una estrategia nacional que trascienda la mera recuperación económica para establecer una nueva identidad de relevancia global, basada en la diversificación productiva, la competitividad internacional y la inserción estratégica en la economía mundial. La transición de ser un país que resiste a ser un país relevante es el verdadero motor del progreso.


1. De la Resiliencia Probada a la Relevancia Estratégica

Según un análisis detallado de McKinsey, Filipinas ha exhibido de manera consistente una notable capacidad de resiliencia. Este concepto, en términos económicos, trasciende la mera capacidad de aguante; se refiere a la habilidad intrínseca de una economía no solo para absorber choques severos y disrupciones (ya sean crisis financieras globales, desastres naturales o pandemias) sino también para articular una recuperación robusta y relativamente rápida. Es la elasticidad fundamental del tejido económico y social.

Esta característica de resiliencia no es exclusiva de Filipinas. En el contexto de Venezuela, por ejemplo, la resiliencia ha sido, de hecho, una característica definitoria y casi forzosa a lo largo de extensos períodos marcados por profundos desafíos económicos, hiperinflación, y crisis sociales complejas. Las empresas, las familias y los ciudadanos han desarrollado mecanismos extraordinarios para la supervivencia y la adaptación a entornos volátiles.

Sin embargo, el análisis de McKinsey subraya un punto crucial: la mera supervivencia o la demostración continua de resiliencia no constituye una estrategia suficiente ni sostenible para asegurar la prosperidad y el desarrollo a largo plazo. La resiliencia, si bien fundamental, es una condición necesaria, pero no suficiente, para el avance genuino.

La visión propuesta por McKinsey, al trazar la siguiente fase evolutiva para economías como la venezolana (y la filipina en su momento de decisión estratégica), sugiere que la etapa crítica posterior es realizar una transición deliberada y concertada hacia la relevancia.

Moverse hacia la relevancia implica mucho más que simplemente recuperarse de una crisis. Desde mi punto de vista significa también, al menos 4 cosas:

  1. Maximizar el Potencial Económico Latente: Identificar y liberar activamente los motores de crecimiento que han estado reprimidos o subdesarrollados debido a las crisis.

  2. Alineación Estratégica: Realizar acciones concertadas y multidisciplinarias que permitan a la economía posicionarse de manera significativa en las cadenas de valor globales y las tendencias futuras (como la digitalización, la transición energética o la manufactura avanzada).

  3. Reformas Estructurales: Implementar cambios profundos en el marco institucional, regulatorio y de infraestructura que promuevan la inversión, la competitividad y la diversificación económica.

  4. Impacto Global: Asegurar que el desempeño económico del país no solo mejore la vida interna, sino que también tenga un peso o una influencia perceptible en el panorama económico regional o mundial.

En esencia, el paso de resiliencia a relevancia es el cambio de mentalidad de sobrevivir a prosperar, lo que requiere una visión estratégica clara y una implementación rigurosa de políticas orientadas a maximizar el potencial económico intrínseco.

El informe de McKinsey identifica tres áreas clave donde los países deben intensificar sus esfuerzos para lograr la relevancia global:

  • Intensificación de la Productividad: Esto requiere aumentar la eficiencia en todos los sectores, modernizando los procesos y adoptando tecnologías que permitan producir más valor con los mismos o menos recursos.

  • Aumento de las Exportaciones: La relevancia exige que una nación se integre más profundamente en las cadenas de suministro globales. Esto no solo significa vender más bienes, sino diversificar la cartera de productos y servicios exportados.

  • Desarrollo de Habilidades (Skills Development): Es fundamental invertir en capital humano, asegurando que la fuerza laboral posea las competencias necesarias para una economía competitiva y digitalizada.


2. Aplicación al Contexto Venezolano

El camino de Venezuela hacia el próximo despegue, siguiendo el marco sugerido por la investigación de McKinsey, debe enfocarse estratégicamente en estos tres pilares:

A. Intensificar la Productividad

  • Modernización Industrial: Es crucial migrar de una economía extractiva a una que incorpore tecnología y eficiencia en la producción agrícola, manufacturera y de servicios.

  • Infraestructura de Apoyo: Mejorar la infraestructura energética y de transporte para reducir costos operativos y eliminar cuellos de botella que limitan la capacidad productiva nacional.

B. Aumentar y Diversificar las Exportaciones

  • Reducción de la Dependencia Petrolera: El enfoque debe ir más allá de los recursos naturales tradicionales. Venezuela tiene potencial en turismo, servicios de tecnología, y productos agroindustriales especializados.

  • Captura de la Relevancia Comercial: El artículo de McKinsey sobre la realineación del comercio en Asia (mencionado como un tema a considerar en su investigación) sugiere que los mercados globales están reconfigurándose. Venezuela debe identificar nichos de mercado en crecimiento y alinear su capacidad productiva con la demanda global.

C. Desarrollo de Habilidades Estratégicas

  • Educación Adaptada: El sistema educativo debe reformarse para priorizar las habilidades STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) y las capacidades digitales que impulsan la productividad moderna.

  • Capital Humano para el Futuro: Invertir en la formación técnica y vocacional para alinear las capacidades de la fuerza laboral con las necesidades de una economía exportadora diversificada.

El paso de la mera resiliencia a la relevancia no es automático. Requiere un esfuerzo coordinado y estratégico, utilizando la resiliencia inherente del pueblo venezolano como base para construir una economía verdaderamente competitiva y relevante a escala global.

Que tu propuesta de valor no suene igual que la de tu competencia​.
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